
El blanqueo de capitales es un fenómeno que afecta a empresas de múltiples sectores y constituye uno de los principales riesgos legales y reputacionales para los llamados sujetos obligados. Se trata del proceso mediante el cual fondos obtenidos de actividades ilícitas se integran en el sistema financiero o empresarial con apariencia de legalidad. Conocer los métodos más utilizados para el blanqueo de capitales y cómo detectarlos es fundamental para cumplir con la normativa y evitar sanciones.
Aunque los delincuentes buscan constantemente nuevas fórmulas, los esquemas más frecuentes se repiten en la práctica:
Consiste en dividir grandes sumas de dinero en múltiples operaciones de menor cuantía para evitar los umbrales de control. Es habitual en ingresos bancarios, transferencias o movimientos de efectivo.
Revisa la frecuencia y repetición de operaciones pequeñas que, en conjunto, resultan significativas.
Se crean sociedades sin actividad real cuyo único fin es canalizar fondos ilícitos. Estas empresas sirven como vehículo para transferencias nacionales e internacionales.
Verifica la actividad real de la empresa, revisar documentos corporativos y cuestionar operaciones sin justificación económica aparente.
Una técnica extendida es manipular facturas en operaciones de importación o exportación, inflando precios o falseando documentación. De esta forma se justifica el movimiento de fondos entre países.
Comprueba si los precios declarados son coherentes con el mercado y analizar la relación comercial entre las partes.
Bienes como joyas, obras de arte, inmuebles o vehículos de lujo son utilizados para transformar efectivo en activos tangibles que, más tarde, pueden venderse y legitimarse.
Realiza una diligencia debida exhaustiva en clientes que efectúan compras de alto valor sin justificación clara de ingresos.
Mover dinero hacia jurisdicciones con baja transparencia fiscal o débil regulación es otro de los métodos más empleados.
Evalua la relación del cliente con países considerados de alto riesgo según las listas de la UE y el GAFI.
Detectar estos métodos requiere aplicar correctamente las medidas de diligencia debida, mantener registros actualizados y contar con un manual de prevención de blanqueo de capitales adaptado a la realidad de cada negocio. Asimismo, es esencial la formación continua de los empleados y la implicación del órgano de control interno.
El blanqueo de capitales no solo supone un riesgo legal por las sanciones que puede imponer el SEPBLAC, sino también un riesgo operativo y reputacional para cualquier empresa. Conocer los métodos más comunes y establecer mecanismos de detección adecuados permite a los sujetos obligados reducir su exposición y garantizar el cumplimiento normativo.
En Apreblanc Asesores ayudamos a las empresas a implementar programas eficaces de prevención y a afrontar con éxito las exigencias legales en materia de blanqueo de capitales y financiación del terrorismo.